~ MIA ~
—Estás loco.
Hice una pausa, mirando la pantalla de la computadora donde el rostro de Christian me observaba con esa expresión seria e impasible que siempre usaba cuando quería algo.
—Pero, pensándolo bien, nunca estuviste muy cuerdo que digamos.
Estaba sentada en mi escritorio de trabajo en el departamento de Florencia, todavía en pijama porque era domingo por la mañana y tenía planes de pasar el día entero sin hacer absolutamente nada productivo. Esos planes claramente se estaban y