~ VIVIANNE ~
El cuarto del hospital era aséptico e impersonal, con paredes blancas que parecían amplificar cada sonido: el bip constante de los monitores, el zumbido bajo del aire acondicionado, el arrastre de zapatos en el pasillo afuera. Estaba recostada en la cama, todavía conectada al suero que goteaba meticulosamente a través del catéter en mi brazo, cuando la puerta se abrió.
Esperaba ver a una enfermera, tal vez al médico haciendo su ronda. No esperaba verla a ella.
—¿Qué estás haciend