~ MAITÊ ~
Mi boca estaba seca. Cada latido de mi corazón era un trueno en mis oídos, una respuesta primitiva al calor y al deseo que emanaban de él. Las hormonas del embarazo, que ya me dejaban en un estado casi constante de sensibilidad a flor de piel, parecían haber encontrado su punto de ignición. Un calor diferente al de la chimenea comenzó a crecer dentro de mí, una tensión dulce e insoportable en mi vientre.
—¿Controlar? —la palabra salió como un susurro ronco, casi un desafío—. ¿Quién d