~ MAITÊ ~
Aquel beso no era una invitación; era una reivindicación. Un sello de posesión que no sabía cuánto necesitaba hasta que sus labios se movieron sobre los míos con una furia posesiva que me quitó el aliento. Cada duda, cada fragmento de inseguridad que me había consumido minutos antes, se disolvió en el calor de aquella boca, reemplazado por una necesidad tan profunda y primitiva que me hizo temblar en sus brazos.
Cuando me levantó y me colocó sobre la encimera fría de la cocina, un es