~ MAITÊ ~
El auto se deslizaba suavemente por las calles de Córdoba mientras la ciudad se transformaba a nuestro alrededor. Las luces de los rascacielos creaban una constelación urbana que parecía parpadear en un ritmo propio, como si la metrópoli tuviera un corazón pulsante. El tráfico de la noche era menos caótico que durante el día, pero aún había movimiento suficiente para crear esa sinfonía típica de la ciudad: bocinas distantes, motores rugiendo, el ruido constante de una ciudad que nunca duerme verdaderamente.
Bianca estaba relajada a mi lado, jugando distraídamente con el celular, como si simplemente estuviéramos yendo a una cena casual en lugar de huir de una situación que podría determinar si mi hijo viviría o moriría. Su tranquilidad era casi contagiosa, pero yo todavía sentía la adrenalina corriendo por mis venas, cada músculo de mi cuerpo tenso como si esperara que Dominic apareciera en cualquier momento.
Miré por la ventana nuevamente, observando los edificios que pasa