La madrugada en la clínica veterinaria de emergencia pasó como un borrón de ansiedad, procedimientos médicos y oraciones silenciosas. Nos quedamos en la sala de espera hasta que el veterinario responsable, Dr. Mitchell, salió para darnos las primeras informaciones sobre el estado de Ginger. Sus palabras trajeron alivio, pero también una preocupación adicional que no esperábamos.
—Es una niña muy lista —dijo el Dr. Mitchell, limpiándose las manos en una toalla después de examinar a nuestra perri