Capítulo 108
Cuando regresé a la fiesta, el salón estaba en el apogeo de la celebración. La orquesta tocaba un vals suave, y varias parejas se deslizaban elegantemente por el centro del salón. Mis ojos encontraron a Christian inmediatamente, como si existiera un radar invisible conectándonos. Conversaba con un grupo de hombres mayores, pero su mirada continuaba vagando por el salón —buscándome, me di cuenta con una ola de calor en el pecho.

Cuando finalmente me vio, su rostro se transformó. La sonrisa ilumi
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Nadia BáezPorque sospecho que los documentos que robaron se los hicieron llegar a Eduardo a nombre de ella para inculparla
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