Solo comeré una manzana.
Abro la puerta de la habitación y ahí está ella. Acomodando sus gafas frente al espejo. Por un momento y por alguna razón inexplicable sentí un nudo en la garganta al verla. Estaba felíz de que ella estuviera bien. Pero en el fondo estaba enojado por lo que hizo. Ella voltea a mirarme y su gesto es apenado.
—¿ Dónde rayos estabas Lily?—pregunto gruñón. Su desaparición me causó inconvenientes con papá, en la empresa y no niego que también sentí mucha preocupación.
— Yooo ... Por favor Phill pe