*Elizabeth*
El tiempo realmente pasó muy rápido, antes de que lo supiera ya había pasado una semana, Morgan dejó de quejarse de dolor al tercer día, pero en definitiva se convirtió en una niña mimada por culpa de Nita, la señora era demasiado consentidora cuando se trataba de Morgan y sus caprichos, pasando casi todo el día cocinando postres para la glotona de mi esposa, es más, era muy posible que la perezosa pelinegra hubiera aumentado varias libras de peso, Nita era la más contenta con eso p