capitulo 3

*Morgan*

El viaje al aeropuerto fue demasiado silencioso, a pesar de mi cansancio no podía dormir, Elizabeth era otra cosa, tenía la cabeza apoyada en la ventanilla del carro con los ojos cerrados desde hace un rato de solo verla con esos tacones de aguja ya me imagino lo cansada que se ha de sentir. Dejé de verla y empecé a sentir un poco de nostalgia por todo lo acontecido, dos semanas atrás no pensaba en estar casada con la persona que menos esperaba “Si solo hubiese mantenido la boca cerrada, no estaría metida en este dilema”. 

 *Flashback*

Dos semanas y media antes.

Se supone que Dev tenía que apoyarme y mostrarse comprensiva con mi actual situación, en cambio, la muy desgraciada se reía de mí sin remordimiento.

- ¡Por Dios Morg como te pones a solicitar un trabajo en el que no tienes experiencia! - dice ahogada de risa- ¡Qué locura!

-Sabes muchas gracias por hundirme- le gruño- Dime cómo esperan que tenga experiencia si no me dan la oportunidad de trabajar, sé que pudo ser tan eficiente como cualquiera- apunto- Soy más inteligente que todos ellos juntos, pero solo bastó con que me mirasen para negarse a contratarme- le digo irritada

- ¡Ja, no tiene nada que ver con que tú no sepas ni pío de pozos petroleros! - se ríe-Venga ya.

-Yo no pedí que me pusieran a excavar un pozo, era para el área de logística la vacante- me defendí.

-Si no tiene nada que ver- bufo Dev- Vamos, me muero de hambre.

- ¡Carajo! - solté

Si mi humor era de perros estaba a punto de empeorar, no tenía que tener visión de rayos láser para reconocer a la Bruja que se dirigía directamente a nosotras, bastaba con verle caminar.

-Hola Devora lamento la tardanza- saluda a Dev con un beso en la mejilla, apenas me echa una mirada- Morgan- saluda de mala gana.

-Elizabeth- solté su nombre con sequedad.

-Vamos que me muero de hambre- Dev ignoro mi mirada fulminante.

Este iba a ser el peor almuerzo de todos, “Vete y ahórratelo, miente di que tienes otra cosa que hacer” me dice mi conciencia al tanto de que no tolero esta mujer… ya sé, ya sé ¿Por qué no me voy? Fácil no le dejaría a Elizabeth pase libre, El almuerzo se planeó para dos si no le gustaba era ella quien tendría que irse, o algo así.

Entramos al restaurante nos dieron la mesa en el centro, ese lugar no era mi favorito, pero no dije nada, Elizabeth conversaba con Dev ignorándome por completo.

- ¿Hace cuánto qué cerro la empresa? - me pregunta de repente Dev.

-No cerro, se mudó- la corregí.

-Casi lo mismo- comentó Elizabeth

-Casi, pero no lo mismo, una mujer tan exitosa como tú tendría que saber la diferencia-le solté venenosa, la mirada de la rubia se oscureció- Hace un mes- respondí a Dev.

-Ves que te digo-Dev hablaba con Elizabeth – Es por eso que ya no ves a Victoria Cartón

Victoria Cartón era la hija de señor Mario Cartón, el dueño de la compañía para la que hasta hace poco tiempo trabajaba, y a pesar de que Victoria era hermosa nunca me llamó la atención y nada tenía que ver con que fuera la hija del jefe, tenía más que ver con que ella pertenecía a las niñas ricas de la sociedad más conocidas como las Gold, el nombre era porque casi todas eran rubias.

-Una lástima es muy hermosa y divertida- dijo Elizabeth

-No te mortifiques, ya habrá otra Gold que la remplace- le solté picante.

Mis ojos fueron refrescados cuando una cara conocida apareció entre la multitud que esperaba en la barra del bar.

-Si me disculpan- les dije sin esperar respuesta.

Camine hasta la barra con mucho cuidado de no hacer ruido al estar a solo unos pasos, tome la estrecha cintura y tiré de ella la curvilínea figura chocó contra mí, mientras soltaba un grito.

-Mira lo que encuentro por estos campos- le susurre al oído para tranquilizarla.

Adriana se soltó de mí agarre volteándose con una hermosa sonrisa en sus labios, se lanzó sobre mí para besarme en los labios de una forma tierna y pasional, que importaba si alguien veía, respondí en beso gustosa, tenía que encorvarme un poco para alcanzarla, no importaba Adriana era perfecta, de cabellera tan negra como el carbón, la piel color aceituna una carita adorable y de ojos de color océano, también era dulce y cariñosa, nada que ver con la bruja con la que tenía que compartir la mesa.

-Morgan- suspiró en mis labios cuando nos dimos un respiro- Te he extrañado- me dio un corto beso- Casi me matas del susto ¿Quién te acompaña? - me preguntó tratando de ver sobre mi hombro.

- Dev, y una de sus amigas- le dije moviéndome para que pudiese ver a las dos mujeres sentadas en la mesa- Yo también te he extrañado cariño- solté con coquetería.

- ¿Qué harás hoy en la noche? - me pregunta sensual.

-Mi amor lo lamento, pero estaré un poco ocupada estos días- me lamento Adriana hace un pequeño puchero que me divierte- pero el viernes por fin tendré descanso ¿Qué te parece ir a cenar?

Ella sonríe asintiendo, después de acordar un plan me despido de ella y regrese a la mesa.

- ¡No pueden obligarte, eso no es justo! - decía Dev indignada cuando llegue- ¡Pero qué clase de trato es ese!

-Claro que pueden y lo harán, no seas ingenua por favor esto no es algo del otro mundo- Elizabeth le quitaba importancia al tema. - Lo único que me molesta es el hecho que no me lo consultarán antes de elegir ellos.

- ¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puede no importarte? ¡Ellos te quieren casar a la fuerza! - dijo Dev espantada- Hablas como si estuviese a punto de cerrar un trato, no como si se tratase de tu futuro.

-Devora por favor deja de gritar- reprendió Elizabeth- Pero claro que es un trato, Es de Johan del que hablamos, él y yo somos conscientes de ello, en lo personal me simpatiza hacer negocios con él, no veo que tenga de malo.

Yo estaba comiendo dejándolas hablar a ellas dos, pero antes de saber lo que hacía ya no pude retractarme- Entonces has tu negocio con alguien más antes que tus padres te obliguen hacerlo con quien ellos quieren- se me zafó decir, levanté los ojos de mi plato para chocar con la mirada de Elizabeth en mí.

- ¿Pero de qué hablas? - Me pregunta Dev.

Desviando la mirada de Elizabeth la pose en Dev.

-Ya sabes encontrar a un socio que esté dispuesto a casarse con ella para evitar que los padres la casen con el pobre infeliz- le explique.

- ¡Eso es incluso peor! - chillo Dev horrorizada

Lo que restó del almuerzo, Elizabeth no pronunció palabra alguna, solo nos escuchaba debatir sobre el tema en cuestión.

Al salir del restaurante olvidé la conversación fui a casa de mis padres como lo hacía casi todas las semanas, después de eso me fui a mi casa para seguir trabajando en las reparaciones de mi dulce hogar a si fueron los dos días siguientes, hasta mi cita con Adriana el viernes por la noche que fue un éxito de lo más placentero, mi llegada a casa fue el sábado a la siete de la mañana, solo llegué para lanzarme en mi cama y dormir.

Pero después de dos horas el teléfono sonaba como loco, gruñí tan fuerte que me zumbaron los oídos.

-Hola- mi voz estaba momificada.

- ¡Morg, Morg lo conseguimos, lo conseguimos es un milagro! - gritaba Carl al otro lado de la línea

-Carl deja de llorar que no entiendo…-me senté en la cama.

-Morgan hay un donante para Mike acaban de llamar del hospital, trágicamente un bebé de la misma edad que Mike tuvo un accidente anoche el pobre tiene muerte cerebral- mi hermano sollozaba- Mike es el primero en la lista ¡Es un milagro Morg un auténtico milagro! - gritaba Carl

Al colgar salte de la cama, me vestí lo más rápido, tome las llaves de mi camioneta y mientras conducía a casa de Carl y Linda no podía dejar de gritar y reír como una auténtica loca, tanto que abrí la ventana para comenzar a gritar.

¡UN MILAGRO, UN MILAGRO, ES UN AUTÉNTICO MILAGRO!  Aunque por el griterío me detuvieron para ver que no estuviese drogada, no me importo decirle al oficial que solo estaba muy feliz, el hombre solo me quedo viendo raro por un minuto y me dejo ir con la advertencia de que dejara el escándalo.

Al llegar a casa de Carl mi padre me esperaba en la entrada al verme saltó a mis brazos en un abrazo tan fuerte que sentí que los brazos se me desprendían, al entrar a la casa Linda corrió abrazarme mientras lloraba, mi madre traía cargando a Mike, el mocoso al verme me tendió los brazos, lo tome abrazándolo y besándolo tanto que pensé que terminaría tragándomelo.

- ¿Dónde está Carl? - pregunte después de un rato de estar jugando con Mike

-Fue al hospital para arreglar todo- me dijo Linda, cuando la puerta se abrió y mi hermano entro por ella con una gran sonrisa, pero, sus ojos decían otra cosa- Mi amor –salto Linda a recibirlo- ¿Qué te han dicho?

-Solo cosas buenas, tienen todo preparado para recibir a Mike esta noche, los doctores están listos para la operación, a ellos tan bien les ilusiona- rio un rato, pero luego su mirada se perdió

Carl conectó su mirada en la mía y yo supe todo lo que tenía que saber.

-Jesús, madre, esto amerita una celebración – grité levantando los brazos- ¡PIZZA Y HELADO!

Mike empezó a gritar también ¡PIZZA Y HELADO! Con esa excusa me llevé a Carl afuera.

- ¿Qué sucede? - le pregunté en cuanto salimos de casa.

-Que bien me conoces, hay Morgan todas las noticias son buenas-suspira cansado- Morgan necesito € 300000 para poder operar a Mike.

La quijada se me fue hasta el suelo.

- ¡¿Qué?!- deje de respirar- ¡Mierda!

-Ya nadie me prestará ese dinero, estoy hasta el cuello de deudas, dos hipotecas a la casa pagaron los tratamientos de Mike, un préstamo individual pagó su última hospitalización, mi crédito está por los suelos y ningún prestamista querrá arriesgarse conmigo, no hay santo que quiera prestarme dinero. -Carl lloraba- ¡Mi pobre niño! - se me echó sobre el hombro abrazándome tan necesitado como si fuese un pequeño niño.

Después de varios minutos Carl recobro la compostura y fuimos a comprar pizza y helado para no levantar sospecha, no hablamos todo el camino y en la cena apenas participamos en las conversaciones, cuando salí de casa de Carl Linda se quedaba preparando la maleta de Mike, según Carl tenía dinero suficiente para hospitalizarlo (Rogare de ser necesario) me había bicho.

Conduje hasta el departamento de Dev pomponeé la puerta hasta que abrió sin saludar ni nada me despilfarré

-Dev la vida es un asco esta mañana Carl me llamó para darme la noticia más increíble de mi vida, ¡por fin Mike tiene donador! -Grite- el único estúpido problema es que necesita una absurda cantidad de dinero para salvarle la vida a su hijo. No hay otro problema más que ese ¡DINERO! Es imposible tener esa cantidad para mañana, y ya saqué cuentas ni, aunque vendieran su casa lograrían pagar las deudas que ya tienen- me sentía indignada.

-Morg cálmate necesito que…- me decía Dev

-No lo entiendes Dev no se puede operar al mocoso- no la deje hablar- Si vendiera mi casa y juntara mis ahorros aun así no sería suficiente para…- me callé de golpe cuando me topé con los vivaces ojos color ámbar de Elizabeth que me observaba de una manera extraña y escalofriante, allí parada en el marco de la puerta de la cocina con una copa de vino en la mano y esa mirada en sus ojos daba miedo- ¿No estás sola? -musité, con las mejillas ardiendo de vergüenza.

-eso es lo que quería a decirte –dijo Dev- Morgan lamento lo que está pasándole a Carl.

-Está bien- le sonreí di media vuelta y me fui a casa.

La anoche fue caótica, revise más facturas de banco que hacienda, hice más cuentas que un contador y planee uno que otro asalto a una joyería, no fue hasta las tres de la madrugada que me quede dormida sobre la mesa de mi desarmado comedor.

El sonido de incesantes golpes fue lo que me despertó, cuando trate de levantarme todos los huesos de mi columna crujieron y el cuello me dolía por la forma poco cómoda en la que me había quedado dormida. Fui hasta la puerta y cuando la abrí cualquier molestia que sintiera desapareció también el sueño, Elizabeth Humman estaba parada frente mi puerta tan perfectamente despampanante como siempre con el rostro de porcelana tan estoico que se podía oír cómo se cortaba el aire al golpearlo.

Sin esperar una invitación me paso de lado entrando a mi casa

- ¡Espera! Que no eres bienvenida- le dije tratando de alcanzarla.

-Ni quiero serlo –me encaró- Bonito lugar- se burló- ¿No me ofrecerás algo de beber?

-No- respondí secamente.

-Bien, iré al grano- dijo para hurgar dentro de su cartera, mientras yo ponía distancia entre nosotras. Saco un papel pequeño y lo dejo en la mesa me acerque para ver de qué se trataba, me atragante cuando vi que era un cheque firmado por la cantidad exacta- €357,577.00 exactos- dijo Elizabeth levante mi vista a ella- Averigüe que es exactamente la cantidad de dinero que tu hermano necesita para poder operar a su hijo, además que el dinero debe ser entregado a más tardar hoy a medio día- me dice

- ¿Cómo lo supiste? -pregunto en estado de shock

Con una sonrisa en sus labios –Solo hay que preguntar- me dice y deja en la mesa otro papel.

Lo levanto y leo el título que está escrito con letras grandes y en negrita.

- ¡Estas de broma! - grité- Quien te crees que eres para venir aquí a tratar de comprarme, ¡Tu m*****a bruja! Porque no vas a buscarte un desgraciado que este necesitado- le grito.

-Porque no hay desgraciado más necesitado que tú en este momento- da un paso al frente con una sonrisa maliciosa en los labios- Así está la cosa, necesitas ese dinero más que nadie que conozca y yo necesito casarme lo más pronto posible como yo veo tenemos algo en común- da otro paso al frente acorralándome- Bien puedes dártela de digna y negarte, o acceder firmar el contrato y ser una buena persona-otro paso-Puedo conseguir a alguien que quiera casarse conmigo por menos dinero en dos minutos, dime tú ¿Dónde conseguirás que te presten esa cantidad de dinero tan rápido y con tu pésimo crédito?- sus largos y hermosos dedos sujetan el cheque de la mesa, pero no dejo que lo tome tiro mi mano encima de la suya para detenerla.

En una fracción de minuto mi mente está a mil por hora, “Ella tiene razón, es la única salida” termino por analizar, releo el contrato que aún sujeto con mi otra mano no es muy extenso, pero si conciso solo hay tres reglas a seguir que son muy fáciles de recordar y serán difíciles de cumplir, estoy respirando pesadamente la cabeza se me parte en dos y los ojos me arden.

Una pluma aparece frente a mí – Tu nombre completo, por favor, para evitar errores- me dice Elizabeth con una sonrisa de triunfo en los labios- Mira esto como un gesto de buena voluntad.

Y firme con mi nombre completo el contrato con el diablo.

*Fin de flashback*

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