Capítulo 63.
Capítulo 63.
Lo primero que pensé cuando me llegaron los rumores sobre mi preparación fue que era una jugada obvia. Conozco a Jorge demasiado bien: cuando siente que pierde terreno, siempre intenta arrastrar al otro al barro. No me sorprendió. Me molestó, sí, pero no me sorprendió.
Lo que me dio claridad fue darme cuenta de que no podía responder con un berrinche ni con quejas. Si quería el puesto de directora, si quería que me respetaran de una vez, la única manera era demostrar con hechos que tenía capacidad. No necesitaba títulos, necesitaba resultados y estrategia.
Esa misma tarde llamé a Fernando y le pedí que viniera a mi casa. María se quedó con Adrián y nosotros dos nos encerramos en el comedor con papeles, computadoras y café.
—Tengo claro lo que quiere Jorge —le dije apenas nos sentamos—. Quiere instalar la duda. Siembra la idea de que soy una improvisada y espera que eso sea suficiente para que el consejo se asuste.
Fernando asintió, serio.
—Sí. Es el clásico movimie