—No lo sabía.
—Hay muchas cosas que no sabes de mí —comentó Leonardo y ella asintió.
Dejó caer su cuerpo hacia atrás, y él, por algún motivo que ella no comprendió, deslizó su mano por la cintura femenina
—¿Qué haces? —preguntó un poco nerviosa.
—Nada, quería abrazarte
—No, no puedes.
—Bueno, ya te abracé —dijo divertido y ella puso los ojos en blanco.
—No siempre puedes hacer lo que quieres, lo sabes ¿verdad?
—Pues me está yendo bien en hacer lo que quiero —dijo y se encogió de homb