La pequeña Victoria se había escapado de su niñera porque Elsa le había regalado un peluche de oso que quería mostrarle a su madre.
Por obras del destino, no se perdió y llegó a tiempo. Vio que su madre estaba siendo atacada por un hombre desconocido. La niña iba vestida con un atuendo adorable, lista para su cumpleaños.
Su cabello rubio atado en dos coletas, provocó que David soltara de inmediato a Mónica, ella no dejaba de toser, y se dejó caer en el suelo por el mareo que sintió.
—¡Mami!