Cuando nos montamos al carro todo fue en silencio, no sabía que decir o que opinar con lo que había pasado hace rato, ni siguiera se puede decir que acudimos a la famosa cena que estaba planeada, porque salimos minutos después.
—¿Que hacia ella ahí?—Pregunte con tono serio.
No sabía porque la señorita Rincón estaba allá, ni menos si el se encontraba con ella cuando me dejó allá sola sin decirme nada «No vales nada, solo espera que te ponga los cuernos... Conmigo», Las palabras de la señorita Ri