Lara dejó caer la nota al suelo en medio de los temblores de sus manos, sintió la boca seca y de pronto todo a su alrededor se volvió negro.
Cuando despertó, la cabeza le dolía como el demonio, se llevó la mano para tocar entre su cabello y notó un hematoma inflamado en la parte de atrás. Estaba recostada en la enfermería del hotel y Waylon a su lado tenía la cabeza apoyada contra la camilla y sostenía una de sus manos. Se había quedado dormido con una expresión de preocupación en su rostro.
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