La tensión en el ambiente era tan fuerte que casi parecía física. El calor invadía el rostro de Lara mientras Waylon intentaba mantener el autocontrol y calculaba la larga ducha fría que tendría que tomar después de esa conversación.
Sin embargo, se encontró posando sus dedos sobre el brazo de ella y, si apartar la vista de sus ojos, comenzó a subir desde su mano muy lentamente solo con el roce delicado de las puntas de sus dedos sobre su piel, que adoptaba otra temperatura y comenzaba a elevar