— ¡Ya están todos! Y fueron muy puntuales, me alegra ver que la familia continuará guardando las buenas costumbres — Walter saludó al entrar al comedor familiar.
Durante la cena, Lara mantuvo los nervios a flor de piel. Cuidar la compostura y los modales en la mesa no era cosa fácil, sobre todo para una chica que nunca necesitó conocer cuántos dientes tiene el tenedor del plato fuerte y cuántos tiene el de la ensalada.
Hizo todo lo posible por no cometer errores, pero era imposible no meter la