Waylon se inclinó con rapidez y levantó a Lara en vilo como si no pasara nada. Corrió con ella en brazos llevándola hasta dentro de la casa mientras gritaba a Susan para que llamara a un médico. Por suerte, dentro de los presentes había un par de galenos que se ofrecieron a prestar sus servicios de inmediato para atender a la rubia que permanecía desvanecida desde hacía un buen rato.
— Necesito que haga que despierte, ¡Doctor, por favor! — Waylon le dijo a uno de ellos con el bendito en la boca