Lucas
—¿Debes de creerte muy victorioso, no es cierto? Tú… un pobre muchacho que se moría de hambre en las calles, y qué sigue sin valer nada, que buscaba cómo valerse luego de que fuera prácticamente abandonado... ahora se creía el gran dueño y todopoderoso de la ciudad. Realmente esta ciudad había caído en su punto más bajo— decía una voz lamentablemente bien conocida detrás de mí.
Devon Smith me miraba con odio. Yo me volteaba y él no se echaba para atrás.
Su intención era hacerme sentir ma