Dalila
Hoy me había sentido como un simple juguete.
Había actuado como una mujer que tiene el esposo perfecto, que por supuesto no era tal cosa... y luego me había reunido con un hombre aún más perverso.
Era sin duda una de las noches más bizarras que había tenido en mi vida, de las que por lo menos me acordaba. Cada vez estaba más convencida que debía salir lejos de aquí, que cuando todo esto terminara tenía que buscar un poco de paz.
Ernest parecía ser peor, incluso de lo que imaginaba. Me