Evanora sintió que el mundo se volvía a colapsar sobre sus hombros, y es que ver a su cuñado de nuevo, con sus sobrinos ahora en su humilde hogar, era una mala idea que habían tenido, el problema es que el que Finn, su amigo y abogado lo estuviera acompañando, no pintaba a ser nada bueno.
—¿Qué hacen aquí? —ella rompió el silencio que los rodeaba.
Erin, al notar lo incómodo de todo, decidió tomar a los niños con cariño, Marcel se le quedó viendo por un segundo, como si ella fuera una extraña,