Confusión, eso era todo lo que sentía Marcel cuando se trataba de pensar en Evanora y en Reyna, la mujer que le dió hijos, la misma a la que creyó desde un principio que iba a ser una esposa para toda la vida, en cierto punto, la no importaba cómo sucedieron las cosas, sino, cómo es que terminaron y cómo es que llegaron hasta este punto, en especial él, quien había jurado antes nunca más volver a creer en ninguna mujer, y ahora, apareció Evanora, el clon perfecto de su hermana, la misma mujer p