Evanora pensó que estaba soñando, por un solo segundo creyó que todo se trataba de una broma de muy mal gusto, y es que la vida no podía jugar con ella de esa manera, no cuando de la nada apareció Marcel, con los ojos llenos de rabia y coraje por lo que estaba sucediendo, pero no solo eso, sino, porque en cuanto tiró de ella con tanta fuerza, que supuso que le rompería un hueso, supo que no era una mala jugada de su mente, que no era un sueño y mucho menos estaba encerrada en sus propios pensam