Evanora no podía creer lo que estaba pasando, ya estaba de camino a la casa de Marcel, luego de un par de horas pensando en todo, mientras que Marcel, escuchaba la tontería más grande del mundo.
—Deja de mentir, ¡dejen de mentir! —gritó él a todo pulmón.
—¡No es mentira! —chilló Nicolle, sintiendo que el alma se le caía a los pies.
Esta era su última oportunidad, después de esto ya no habría más, eso era seguro, no podía darse el lujo de perder a Marcel, mucho menos el dejar de ser la prince