Tu sangre hierve y mi cabeza explota.
Amelia
Me quedo en silencio. Observando su rostro. Tratando de comprender esa sola palabra que acaba de promocionar. Su mirada refleja satisfacción, como si su ego se sintiera victorioso, pero no son celos lo que me hacen cuestionar su promiscuidad, sino el hecho de que tenemos un acuerdo de por medio. Un acuerdo que ambos debemos cumplir por el bien de esta farsa.
—Se supone que somos un matrimonio "sólido" —Hago el gesto de comillas con las manos—. ¿Te pa