Entre las sombras de la noche nuestras voces se mezclan y crean un cántico al deseo.
Amelia
Luego de todo lo que hemos pasado juntos, no me da miedo ir de su mano hacia lo desconocido. Hacía eso que me excita aún mucho antes de que él toque mi piel. Hacia un nuevo juego en el que mi cuerpo será su juguete y yo la víctima de todo su placer. Salgo de la casa sin mirar atrás y subo al auto que nos espera, mi corazón late con tanta fuerza que me parece que Sebastián puede oírlo.
Mantener la mente a