Amándote es como quiero vivir
Freya
Cuando entro en la habitación sin tocar, el aire parece escaparse de mis pulmones. Amelia está acurrucada sobre el pecho de Sebastián y él la rodea con uno de sus brazos, no se dicen nada, ni un susurro. Solo su respiración rítmica acoplándose entre sí, es lo que rompe el silencio entre ellos. Se aman. Se aman con tanta intensidad que el simple hecho de estar ahí, en la misma cama, es suficiente para ellos.
Sebastián nota mi presencia. Sonríe al verme, hacien