Solo quiero amarte, pero si debo ensuciarme las manos, lo haré. Juro que lo haré.
Gabriel
En el despacho de Sebastián, tomo asiento detrás del escritorio. Las mujeres y niños están seguros por lo que no hay nada que me distraiga de mi tarea. No tengo experiencia espiando a nadie, sin embargo, soy bueno observando y analizando cada detalle, lo que me hace suponer que revisar los videos de vigilancia uno a uno, me dará una pista de quien es el traidor que ha puesto la vida de Max y Freya en peligro.
Respiro profundo y elimino cada pensamiento intrusivo de mi mente, para poder concentrarme. Reproduzco el video y me quedo fijo en la pantalla, las grabaciones son del día que los atacaron afuera, sentí tanta impotencia y rabia al ver como la golpeaban y por primera vez en mi vida desee asesinar con mis propias manos a los hombres que la lastimaron.
Las horas pasan sin que me dé cuenta. Estoy completamente concentrado en lo que hago, tomando notas con fechas, horas, nombres, llamadas. Por su