Solo quiero amarte, pero si debo ensuciarme las manos, lo haré. Juro que lo haré.
Gabriel
En el despacho de Sebastián, tomo asiento detrás del escritorio. Las mujeres y niños están seguros por lo que no hay nada que me distraiga de mi tarea. No tengo experiencia espiando a nadie, sin embargo, soy bueno observando y analizando cada detalle, lo que me hace suponer que revisar los videos de vigilancia uno a uno, me dará una pista de quien es el traidor que ha puesto la vida de Max y Freya en pelig