Matteo está inmerso en sus pensamientos cuando escucha el timbre de su celular.
— ¿Hola? — Habla en serio.
— ¿Matteo? Soy yo, Lorenzo. — La voz entrecortada resuena al otro lado de la línea, y Matteo siente que su corazón late más rápido.
— Ya deberías estar durmiendo, ¿no? Allá ya es madrugada. — Dice, mirando su reloj, y escucha a Lorenzo sollozar. — ¿Estás llorando?
— Es mi hermana. Está en el hospital. — Dice mientras lágrimas recorren su rostro.
— ¿Hospital? ¿Qué le pasó, Lorenzo? — Pregun