Capítulo 31

En este momento, los hombres presentes observan a las dos mujeres, lágrimas inundando sus ojos. Lunna corre desesperadamente hacia su madre, quien la recibe con los brazos abiertos, como si el tiempo se congelara.

— Il mio bambino. (Mi niña) — Anna llora, apretando a su hija entre sus brazos con una mezcla de sorpresa y alivio. — ¿Eres tú, mi pequeña? — Pregunta, sus palabras resonando en el tenso aire.

— Soy yo, mamà, tu bambina. — La morena habla, su voz entrecortada por el llanto, y en ese m
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