En San Petersburgo.
— Hola, cariño. — Tan pronto como escucha esa voz, Lunna siente un fuerte deseo de llorar. — Estás tan feliz de verme que te emocionas. — Maxim se burla.
— Te desprecio, mi prometido te hará pagar. — Dice con la voz quebrada, recordando a Lorenzo.
— Oh, querida, ni siquiera se acuerda de ti, ya está saliendo con alguien más, cariño. — Dice acercándose e intentando acariciar su mejilla, pero ella aparta el rostro.
— Maldito mentiroso, hijo de puta. Lorenzo me ama, él me ama.