Capítulo 83: Acuéstate con ese casado.
Esa misma mañana, pero en Miami.
—¡¿SE FUE?! ¡¿Y PORQUE RAYOS HASTA AHORITA ME LO DICES?! —gritaba alterada, Madeline a Margaret, la sirvienta en la mansión Fiorentino, que trabajó cuidando de ella.
—Se lo estoy diciendo ahorita señora… —decía la mujer nerviosa, que se había reunido con Madeline en la habitación de un hotel discreto.
—¡Es el colmo! ¡Espero que esa Cassandra no se atreva a sobrepasarse con mi esposo y siga el plan! —frunció el ceño la mujer castaña a la vez que se cruzaba