¡CLAAAANK!
Un fuerte sonido se produjo cuando la bandeja que llevaba en sus manos Cassandra, cayó al suelo, el budín en ella esparciéndose por la alfombra del pasillo; esto al Madeline acercarse por detrás y agarrarla con fuerza de su cabello rubio.
—¡AAAAY! —gritó Cassandra ante el dolor que sintió—. ¡Qué diablos! ¡Suéltame!
Rápidamente la mujer rubia se giró, en un movimiento aprendido en prisión, se liberó del agarre de Madeline, dándole un puñetazo en el estómago.
—¡AAY M@LDITA! —