Cassandra sostenía la pluma entre sus dedos, llevándola al documento con su mano ligeramente temblorosa… Firmó.
Tras la firma, sintió un escalofríos recorrer su cuerpo, un pesado sentimiento asfixiante que invadió todo su ser, dándose cuenta que se había ligado a ese maldito hombre.
Angelo tomó los documentos y con un gesto autoritario, se los entregó a Robert, su mayordomo, el hombre mayor se acercó y los tomó en sus manos.
—Llévatelos, Robert.
Entendiendo la indicación de su jefe, el may