Capítulo 10: El dolor de una madre.
Cassandra estaba sentada en la cama.
Su cuerpo adolorido con mordidas, pegajoso y exhausto; su mirada vacía y su mente llena de asco, su corazón repleto de indignación.
Marco Fiorentino terminó de ponerse su pantalón y caminó hacia la salida, mientras se abotonaba su camisa manga larga azul.
—Robert vendrá con ropa para ti y te mostrará tu habitación —dijo él, mientras se detenía frente a la puerta, su mano en la manija. Volvió a mirar a esa mujer rubia, cuya cabeza inclinada observaba las sá