Ya eran más de las siete de la tarde. La mayoría de los empleados de Crestline se habían ido a casa.
Stacy seguía en su oficina cuando Gerard apareció de nuevo en la puerta… la misma puerta de hacía unas horas, solo que ahora el pasillo tras él estaba oscuro y silencioso.
—Sigues aquí —dijo.
—Tú también.
Entró y esta vez no se sentó frente a ella, sino que se apoyó en el marco de la puerta.
—La votación de la junta —dijo—. Tiene que ir a mi padre esta noche. Antes de que alguien más se entere p