Richard estaba sentado en la cama de su mansión. Más pequeño que en la última visita, pero sus ojos eran claros y alertas, con una mirada deliberada, como si hubiera guardado algo para este momento.
Los miró a ambos cuando entraron juntos. No fingió. Simplemente fue la verdad.
—Vinieron —dijo.
—Preguntaron —dijo Gerard.
—No pregunté —dijo Richard—. Le dije a la enfermera lo que tenía que decir. Hay una diferencia.
Stacy se sentó a su lado, como había aprendido.
—La junta votó hoy —dijo Gerard—.