—Hola, Vivian —Emma puso los ojos en blanco—. Te encanta dar por sentado que todo el mundo es tan pervertido como tú. Este es mi amigo, Spencer.
—¿Amigo? —Vivian se rió—. A mí me ha parecido algo más que simple amistad. No paras de ir de hombre en hombre, ¿verdad? Al poco tiempo te habrás tirado a todo el campus.
—Creo que me estás confundiendo contigo misma —replicó Emma.
«Sé cómo funcionas. Sabes que no eres lo suficientemente buena para ningún hombre, así que pasas al siguiente antes de que