Will condujo como un loco hasta el hospital privado. Emma insistió en ir con ellos. Conrad había sido muy amable con ella y ella se preocupaba por él. Will no dijo nada, pero tampoco la había impedido
que fuera con él. Emma se sentó en el asiento trasero con la cabeza de Conrad en su regazo.
—Deberíamos haber llamado a una ambulancia —comentó Emma.
—Cállate —dijo Will. Sabía que ella tenía razón, pero no podía pensar con claridad. La imagen de su abuelo desmayado en el suelo se le había grabado