Alex hizo que Sabrina se girara para mirarlo.
«¿Por qué no te llevo a casa?».
«¡Ni hablar!», gritó ella. «¡La noche es genial! ¡Somos jóvenes y guapos y tenemos que divertirnos! ¡Vamos! ¡Wooo!». Sabrina agarró a Emma de la mano y la arrastró hacia fuera. Alex saltó del taburete y se quedó justo detrás de ellas.
El aire fresco de la noche las envolvió y, si cabe, Sabrina parecía estar aún más borracha. Entrelazó sus brazos con los de Emma y se apoyó en ella. Un desfile de parejas jóvenes y gr