A ver, seamos completamente sinceras: a mí el bendito informe de la reestructuración me importaba exactamente un comino. Yo no había llegado a Cole Enterprises luciendo así de sexy para salvarle los activos, las acciones o la reputación corporativa a nadie. Yo estaba allí con una sola meta en mente: salvar mi propia cuenta bancaria.
Pero, claro, este era un juego de ajedrez. Si quería que este frío y sexy CEO me bajara la guardia y me dejara entrar en su radar y en su cama, no podía limitarm