El sonido de los tacones de Claire avanzó por el pasillo justo cuando Nathaniel terminaba de colocar los documentos sobre su escritorio.
—Necesito el informe de los servidores —me indicó él—. Lo dejaste en tu mesa.
Asentí y salí de su despacho.
La esposa de Nathaniel acababa de abandonar el ascensor privado, impecable dentro de su abrigo de diseñador, con las gafas oscuras ocultándole los ojos y la barbilla levantada como si nadie se hubiera enterado de que David Miller acababa de salir espo