---
Parece que Lívia hace todo lo posible por provocarme, no es posible que lo haga involuntariamente. Está en la piscina con Clara y mi madre, me levanté y fui a la barbacoa para ayudar a mi padre.
— ¿Cómo están ustedes? — Preguntó. Lo miré confundido. — Noto que ya no intentan matarse, y he visto tu mirada hacia ella cuando entró en la piscina. Soy viejo en esto, Rafael. — Sonrió divertido.
— No entiendo lo que insinúa. — Empecé a cortar la carne. — Todavía nos odiamos, todo sigue igual. —