Nell se volteo para mirar a Lucy, quien negaba desesperadamente con la cabeza. Sus ojos se llenaron de lágrimas de pánico. “Hermana Nell, no es mía. Alguien me está tendiendo una trampa”.
Nell lo supo sin que ella lo dijera.
Era una trampa. Conocía la personalidad de Lucy. Lucy nunca arruinaría su futuro tocando estas cosas.
Teniendo en cuenta la ocasión de ese día, solo alguien con un agujero en el cerebro llevaría algo como esto allí.
Nell respiró hondo y le dijo al oficial: “Estoy segura