—Ari... Ari... —La mente de Joseph parecía confundida, y no tuvo más remedio que depositar sus esperanzas en su hija.
Arianna estabilizó sus manos temblorosas.
—¡Cálmate, padre!
Su mirada se posó en un empleado.
—Llame al gerente de posventa y pídale que informe a la prensa que somos una corporación respetable y que no rehuiremos las investigaciones. Sin embargo, no podemos comentar la presencia de problemas con los perfumes; Esperamos los resultados del laboratorio.
—Si nuestros per