Lily se quedó mirándolo, incapaz de responder.
—Francamente hablando, no soy paciente y los niños son problemáticos. Sin embargo, me gustaría tenerlos si fueran nuestros. —Él le tomó la mano y le preguntó: —¿Por qué? ¿Quieres un hijo ahora?
Mirándolo a los ojos, Lily quiso dejar escapar un suspiro, ya sea que quisiera al chico o no, ya estaba aquí.
Con sus manos en las de él, eran cálidas y se relajó gradualmente. Después de todo, fue él quien la hizo sentir segura durante más de un año. T