Damian entró en la habitación y se sentó en el sofá. Puso ambas manos en sus bolsillos mientras cruzaba una pierna sobre la otra, temblando rítmicamente. Miró a Arianna e ignoró por completo a Nathaniel—. Ari, tengo algo que decirte.
—¿Qué es? —Arianna se inclinó hacia adelante y sonrió amablemente, pareciendo lo más gentil posible.
No obstante, Damian no continuó; en cambio, dirigió su mirada en dirección a Nathaniel y frunció el ceño con impaciencia.
Nathaniel, apoyándose en la mesa, sor