“De acuerdo”, asintió Lily y siguió a George hasta su oficina.
Él cerró la puerta y se asomó antes de bajar las persianas, haciendo que la situación se viera sospechosa. Sin embargo, no bloqueó completamente la vista desde el exterior. “Señorita Christian…”.
Lily estaba confundida. ¿Por qué de repente se dirigía a ella de aquella manera?
“Antes no era anuente de la relación entre usted y Alexander. Por favor, perdóneme si hice o dije algo que la ofendiera”, dijo él de forma un poco avergonza