Leonel se inclinó un poco, queriendo levantar la manta, pero cuando sus dedos tocaron la suave tela, se dio cuenta de que algo estaba mal.
Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta, sintió un entumecimiento en sus caderas. No podía moverse en absoluto. Él estaba asustado e hizo todo lo posible por moverse, pero fue en vano. Tenía la cabeza inmovilizada, y lo único que podía hacer era mirar a su alrededor con los ojos.
Leonel abrió la boca, queriendo gritar, pero pronto sintió un entumecim