“No, no es necesario. Ya lo he molestado dos veces. Puedo tomar un taxi de vuelta por mi cuenta, ya que aún es temprano”. Olivia se apresuró a hacer un gesto de rechazo con la mano.
“Si es así, entonces al menos la acompañaré a tomar un taxi”, respondió Edward.
Olivia se quedó en silencio.
Lily sonrió al mirarlos a los dos. Se acercó a Olivia, levantó la mano y le dio una palmadita en el hombro. “¡Deberías dejar que te acompañe!”.
“¡Acú!”. Edward, de pie a un lado, no pudo contener el estorn